Después de mucha horas de evitar juntar las caras por ser desconocidos, con vergüenza de dormir y que el otro te mire de frente, mientras duermes con la boca abierta, se abrio una conversación, como un cajón lleno de cachivaches. 

 Salimos al transbordador y yo no quise acercarme ni compartir ese momento con él. Había imaginado por mucho tiempo, mirar sola el Canal de Chacao Subí al bus y a pesar de ser un desconocido me dijo cosas que hasta ahora recuerdo, cosas tan certeras que me pusieron nerviosa y me mordía la orilla de mi labio. Me dijo que creía mucho en las personas, pero que también era muy dura para dar mi brazo a torcer, que daba segundas oportunidades, que siempre esperaba que todo estuviera envuelto en amor, porque así lo imaginaba siempre en mi mente, pero que tenía que aprender a ser mas inteligente en el amor. 

 Ahora que ha pasado tiempo y le pongo play a sus palabras, pienso en cuanta razón tenía, amo el amor, amo escribirle a la persona que amo, amo esperar a un amigo para tomar once, amo conversar con mis amigos y amigas, amo a mis dos perras, cuando salen las corriendo al patio y solo se ven sus colas moviéndose de un lado para otro, amo sentirme ansiosa por no estar haciendo todo lo que pienso. De verdad que amo el amor, y me imagino así volviendo a escribir poemas de amor, me imagino de nuevo recorriendo un lugar nuevo con una persona tomada de mi mano, por que si, el amor de verdad te convierte y te transforma, porque de verdad que te hace sentir distinto, lo cotidiano se vuelve especial, y eso de que hay que encontrarse primero a uno para amar a otro, es completamente cierto, pero de que se abre una fuente de energía y vitalidad cuando se comparte con ese otro u otra, otro gallo canta. 

Y espero seguir creyendo que lo natural es confiar, y confiar y confiar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario